Siempre se ha dicho que para vestirse bien no es necesario invertir todo un dineral y las últimas temporadas no dejan de corroborarlo. ¿Cómo una prenda puede resultar tan camaleónica?
Comenzamos a usarla en tono laboral resultando demasiado apetecible para lucir sólo de lunes a viernes. Se la robamos a nuestro novio, le pusimos un cinturón, -y la convertimos en vestido-. Le cortamos las mangas, elevamos las folclóricas chorreras al street style y es ahora cuando le hacemos un nudo a la cintura no solo en la playa.
La camisa blanca es una de esas prendas clave que no debería faltar en ningún closet. Como pieza principal o sirviendo de apoyo para otras más protagonistas, es difícil no acertar con ella en cualquier look. Icónica vida a la que diseñadoras como Carolina Herrera ya le rindieron homenaje con colecciones con la white shirt como columna vertebral declarando que no hay prenda con mayor sofisticación ni look más elegante que el que la contempla. Básico eterno que junto con los jeans, el LBD y una blazer forman el grupo priviliegiado de prendas inagotables.
Su perfil minimalista la hace tan discreta que permite un sinfín de combinaciones y, aunque al principio podría parecerte simple, el tiempo te hará saber que es esa prenda, la que cierra cualquier look, la que jamás desterrarás de tu armario.
¡Larga vida a los básicos!








