Durante años, las novias chilenas apostaron por lo clásico: peinados sencillos, coronas de flores o algún detalle discreto. Pero en el último tiempo, una tendencia originada en España ha comenzado a tomar fuerza en Chile: los tocados. Sí, esas piezas elaboradas, elegantes y llenas de carácter que han transformado los looks nupciales en Europa, ahora comienzan a tener su espacio en los matrimonios chilenos.
Orígenes del accesorio
Su historia se remonta a las civilizaciones antiguas: en Grecia y Roma, las novias llevaban coronas de flores y hojas. En la Edad Media, los tocados adquirieron una dimensión más simbólica: eran signo de pureza, estatus y, por supuesto, una oportunidad más para exhibir bordados, perlas y encajes.
Durante la época victoriana cuando el exceso era la norma y no la excepción, los tocados alcanzaron un esplendor casi teatral: tiaras con diamantes heredados, velos de encaje de Bruselas y joyas que probablemente necesitaban escolta. Y aunque las décadas posteriores jugaron con minimalismo y maximalismo según la musa del momento (Grace Kelly, Jackie O, Lady Di…), el tocado siguió siendo esa pieza que eleva todo el look de “novia divina”.


De las influencers al altar
La moda del tocado no es nueva, pero su revival ha sido impulsado fuertemente por influencers y diseñadoras españolas como Sophie et Voilà, Cherubina o Mimoki, que reinterpretaron esta pieza clásica en versiones modernas, elegantes y muy personales. A través de Instagram y Pinterest, las novias chilenas comenzaron a enamorarse de estas piezas que, lejos de parecer excesivas, aportan un aire sofisticado, teatral y profundamente femenino.




Novias reales, estilo real
Varias novias ya se han atrevido a incluir un tocado en su gran día. Desde piezas que acompañan un moño bajo con elegancia discreta, hasta tocados XL que se roban todas las miradas, hay estilos para todas. Sofia Stitchkin, por ejemplo, eligió un tocado vintage de pamela de novia con velo birdcage, un accesorio que ha tomado protagonismo en los últimos años.




Todo indica que los tocados seguirán apareciendo en los matrimonios chilenos. Las futuras novias ya no quieren verse como en una postal tradicional, sino con un sello propio, y el tocado es una herramienta poderosa para lograrlo.


