
Dolly Parton, una de las figuras más reconocibles e influyentes de la música estadounidense, murió a los 80 años. La noticia fue confirmada este 25 de agosto por su sobrino Bryan Seaver, quien comunicó el fallecimiento en representación de la familia Parton y Owens.
La artista deja una carrera de casi seis décadas que excedió ampliamente las fronteras de la música country. Cantautora, actriz, empresaria y filántropa, Parton convirtió canciones como Jolene, 9 to 5 e I Will Always Love You en parte de la cultura popular y construyó, al mismo tiempo, una identidad visual imposible de confundir.
Su muerte ocurre después de un período marcado por problemas de salud. Apenas cuatro días antes, Parton había reconocido que seguía enfrentando algunas complicaciones, pero insistía en que continuaba trabajando y que todavía tenía muchos proyectos por concretar.
De Tennessee al mundo

Nacida en 1946 en Tennessee y criada junto a 11 hermanos en una familia de escasos recursos, comenzó a cantar en la iglesia de su abuelo y a escribir canciones cuando todavía era una niña. Tras terminar el colegio se trasladó a Nashville en 1964, donde comenzó escribiendo para otros artistas antes de encontrar su propia voz dentro de la industria.
Su carrera despegó definitivamente durante los años 70. Joshua se convirtió en su primer número uno en el country en 1971 y dos años después llegó Jolene. En 1974 escribió I Will Always Love You como despedida profesional de Porter Wagoner, su entonces compañero creativo. La canción tendría una segunda vida global en 1992 gracias a la interpretación de Whitney Houston para The Bodyguard.
Parton terminaría convirtiéndose en la artista femenina de country con mayores ventas de todos los tiempos, con más de 160 millones de álbumes vendidos alrededor del mundo.
Una estética que también hizo historia
Cabello rubio voluminoso, uñas largas, labios rojos, cristales, colores intensos y siluetas deliberadamente exageradas construyeron una imagen que se mantuvo reconocible durante décadas. Parton entendió muy temprano el poder de crear un personaje visual y, lejos de tomarse demasiado en serio las críticas sobre su apariencia, hizo del humor una parte fundamental de su relación con la moda.
Ella misma recordaba que durante su infancia vestía prendas hechas en casa o heredadas y que, cuando pudo decidir cómo quería presentarse ante el mundo, eligió exactamente lo contrario: ropa ajustada, maquillaje brillante, uñas largas y labios rojos.
Esa estética maximalista terminó convirtiéndose en una extensión de su identidad artística y en una referencia que continúa apareciendo en la moda y la cultura pop.

Mucho más que Nashville
Su ambición tampoco se limitó a la música. En 1980 debutó en el cine junto a Jane Fonda y Lily Tomlin en 9 to 5, cuya canción principal se convirtió además en su primer número uno en el Billboard Hot 100. Después llegarían películas como The Best Little Whorehouse in Texas, Rhinestone y Steel Magnolias.
A lo largo de su carrera recibió 11 premios Grammy, un Emmy, diez Country Music Association Awards y siete Academy of Country Music Awards, además de dos nominaciones al Oscar. Ingresó al Country Music Hall of Fame en 1999 y al Rock and Roll Hall of Fame en 2022.
Su influencia llegó también a nuevas generaciones. Colaboró con artistas como Beyoncé y Sabrina Carpenter y mantuvo una relación especialmente cercana con Miley Cyrus, de quien era madrina.
Fuera del escenario, desarrolló además una importante labor filantrópica. Su programa Imagination Library entrega libros gratuitamente a niños desde su nacimiento hasta que comienzan el colegio, una iniciativa inspirada parcialmente por su padre, quien nunca aprendió a leer ni escribir.
Parton había cumplido 80 años en enero y seguía pensando en nuevos proyectos. Al hablar sobre esta etapa de su vida en 2025, resumió su actitud de una manera muy propia: después de mirar todo lo que había hecho en ocho décadas, sentía que todavía estaba empezando.
Su muerte cierra una de las carreras más singulares de la cultura popular estadounidense, pero deja intacto un universo que Dolly Parton construyó completamente a su manera: canciones, películas, vestidos, humor y una identidad que nunca necesitó parecerse a ninguna otra.