Agosto es un mes indeciso.
A ratos el sol vuelve a entibiar.
No está exento de lluvia.
Otra vez vuelve a helar.
22 grados…15 al otro día.
Esa nube parece haber llegado para quedarse.
Y de nuevo, sol.
Lo que significa, muchas veces, andar con varias capas de ropa o también sacarse esas capas y después volvérselas a poner. Es cansador el tema y además nos enreda la elección de ropa desde temprano. Nos veo a todas de pie frente al closet con la clásica pose de “conflicto a la vista”, con una mano en el mentón y otra en la cintura pensando: y hoy, ¿qué…?
Una solución a los dilemas del qué me pongo – o cuánto me pongo – es la maravillosa remera de microfibra. Un textil de fina fibra sintética compuesto principalmente por poliester y poliamida. Este mix da como resultado un material de hilo más fino incluso que el cabello humano pero la mitad de grueso que el de la seda.
Se produce desde 1950 y 60 en Japón, pero se da a conocer en los noventas en la escena europea. En 2007, América le da la bienvenida a esta salvadora unión de fibras.
La camiseta de microfibra abriga y acomoda gracias a su suave elasticidad. Y además, trae con ella a las “3 B”:
Lo Bueno: su vida útil es de larga duración: es resistente a múltiples lavados y altas temperaturas, y no se deforma. Y aunque siendo primera capa, minimiza la transpiración en esos días más ajetreados y movidos en los que uno no para.
Lo bonito: viene en multiples variedades que se adaptan a distintas prendas: manga larga, corta, 3/4 o sin. En blanco, negro o beige y con escotes para regodearse.
Lo Barato: eso. Son accesibles. Y si fueran más caras, les prometo : no se arrepentirían de hacer la inversión.
Asi es que, para agosto, les propongo minimizar las capas – no más de tres – y jugar con estas combinaciones con microfibra incluida.
Camiseta Microfibra + camisa denim + chaqueta de cuero.
Camiseta Microfibra + chaleco de lana gruesa.
Camiseta Microfibra + blusa + abrigo.
Camiseta Microfibra + sweater turtleneck delgado.
Macro-solución.








