Si algo quedó claro en las pasarelas de 2026 es que los zapatos dejaron de ser un complemento para convertirse en el punto de partida de cualquier look. Esta temporada, la conversación se mueve entre extremos: minimalismo pulido y detalles expresivos, con una fuerte carga de referencias al pasado reinterpretadas desde una mirada más consciente.
Más que tendencias pasajeras, lo que domina es una curaduría de siluetas que combinan diseño, funcionalidad y carácter.
Slingbacks y pumps
Los clásicos vuelven, pero afinados. Los slingbacks de punta marcada y escote alto se consolidan como el zapato elegante por excelencia. Firmas como Saint Laurent o Prada los proponen en versiones limpias, muchas veces en tonos neutros o cuero brillante. A nivel local, marcas como Amen Leather también interpretan esta silueta, con modelos disponibles en OZ Cranberry Lab.



Loafers abiertos y derbies
El lenguaje masculino sigue presente, pero suavizado. Los loafers backless y los zapatos tipo derby aparecen como una alternativa sofisticada al sneaker cotidiano.
Son estructurados, pero livianos visualmente. Funcionan tanto con sastrería como con denim, reforzando esta idea de un clóset más versátil y menos rígido. Algunas propuestas, como las de María Claro en OZ, también exploran estas siluetas desde una mirada contemporánea.



Ballet flats y la estética balletcore
La influencia del ballet sigue evolucionando. Las clásicas ballerinas regresan, pero ahora conviven con versiones híbridas como las “sneakerinas”: zapatillas con terminaciones satinadas o siluetas delicadas.



Zapatillas slim y retro
Las zapatillas abandonan el volumen excesivo para adoptar perfiles más delgados. Inspiradas en modelos vintage, destacan por su ligereza visual y combinaciones de materiales como suede y nylon. En este retorno, Adidas ha sido una de las grandes protagonistas, reeditando siluetas icónicas que hoy vuelven a instalarse en el outfit diario, muchas de ellas también presentes en OZ.



El 2026 no propone una única dirección, sino una edición inteligente de estilos. Siluetas reconocibles, materiales cuidados y detalles precisos construyen un nuevo equilibrio entre tendencia y permanencia.
