No es un secreto que los accesorios han sido siempre prioritarios en el armario de una mujer pero, este año, se hacen protagonistas dejando al resto de prendas en segundo plano. No otro complemento, sino el bolso podría adquirir el título de estrella de esta, la pasada y la temporada venidera sin reparo alguno de convertirse en el más fotografiado del street style pudiendo ver prendas muy básicas -algo 90s, aunque mucho más excéntricas- como segunda piel de los maniquíes urbanos.
Incluso los zapatos deciden dar un paso al lado para dejar entrar en escena los nuevos must have. Accesorios que fueron confeccionados para un uso mucho más práctico que el actual, eran utilizados –ya en la prehistoria- por los cazadores para guardar sus útiles y no fue hasta el final de la Revolución Francesa cuando el bolso comienza a tomar la forma que hoy conocemos como complemento noventa por ciento estético.
Pero la gran revolución llego en el siglo XX con el surgimiento de los diseñadores – en su mayoría hombres- que parecían comprender a la perfección las nuevas necesidades de la mujer proveyéndola de complementos acordes a los nuevos cortes, texturas y derechos.
Tras un sinfín de modelos y dejando claro que estamos en un momento en el que -casi- todo vale, la versión más in es el saddle o bandolera. Cómodo, práctico y con el tamaño justo, por fin se cumplen nuestras plegarias de estar guapas sin tener que sufrir en el intento.



