Durante la Segunda Guerra Mundial, la moda femenina se militarizó con el uso de chaquetas, blazers, abrigos e, incluso, vestidos inspirados en los utilizados por los hombres en el campo de batalla, siendo las hombreras las protagonistas de aquella tendencia. Claro que, ya hacia el fin de la Gran Guerra, nadie quería saber más del cuento militar – por razones obvias – y las mujeres optaron por volver a una moda mas suave y femenina. Las hombreras tenían sus días contados, y ya en los tardíos 40s dejaron de ser grito y plata por años a la hora de elegir atuendos, ya fuesen casuales o formales.
Pero como toda tendencia es cíclica y, como diría Iris Apfel: “if you stay long enough, everything comes back”, algunas décadas más adelante se convertirían en las protagonistas irremplazables del mundo fashion, concretamente, los 80s fueron y serán siempre los años del explosivo esplendor y completo apogeo de las shoulder pads. No había outfit que no las incluyera y, al parecer, esto traería consecuencias una década más tarde porque lo único que faltó en los 90s fue ver marchas organizadas en contra de las hombreras. Pobres, ya nadie las quería ver, ni en pintura.
Tras el necesario respiro noventero, podemos reconocer en el street style actual, que su uso más sutil y contenido, sigue marcando tendencia. Tras décadas de ups and downs, las hombreras han logrado formar parte de los armarios más estilosos y también de adecuarse a los tiempos actuales. Por eso, me pareció más que merecido dedicarles este espacio.
Bonus tip: para destacar tus hombros de manera personalizada y sin necesidad de mayor volumen en la tela, adhiere perlas, bordados o glit a tus blazers y/o chaqueta de cuero. Un truco sutil y siempre innovador.


