Te escribo a ti.
A la que no le van ni le vienen las fiestas de disfraces.
A la que admite sentir un (muy) pequeño grado de entusiasmo frente a la posibilidad de celebrar noche de brujas.
A la que sí está dispuesta a celebrar noche de brujas, pero sin convertirse en una.
A la que se complica con el qué ponerse para Halloween, sin parecer loca.
A la que se entusiasmó por años pero esta vez busca ser parte de la pandilla low profile.
A la que admite seguir esta corriente festiva pero que no quiere caer muy profundo y ahogarse en las profundas aguas del mal gusto.
Y a la que, sutilmente y “sólo por esta vez” está dispuesta a sacar a flote su lado más juguetón.
A tí, te cuento.
¡Es posible celebrar Halloween sin vernos disfrazadas o perder nuestro estilo! Algunas ideas aqui…
