Cada vez que he intentado sacarme una cana, he tenido cerca a alguien que me hecho la clásica advertencia: “si te arrancas una, te saldrán dos.” ¿Será un mito? ¿Alguien ha podido comprobar la veracidad de esta multiplicación exponencial de los, a veces, tan escurridizos pelos blancos? Anyway. La aparición de canas se vincula a problemas en la regulación de la tiroides o a la deficiencia de Vitamina B12, en el caso de aparecer a temprana edad. Pero, con los años, el cabello va perdiendo pigmentación y melanina lo que lo lleva a una natural e inevitable decoloración. Una etapa que, en la raza caucásica, comienza en los tempranos 30; en la asiática a los 30 más tardíos; y en los post 40, en el caso de las africanas.
Sea cuando sea el debut de las canas e, independientemente, de la procedencia, todas tendremos 50% de gray hair para cuando rondemos los 50. Ley pareja no es dura. Yo, con una sutil treintena de canas ya instaladas en mi cabeza, me terminé de convencer que lo mío no es la tintura y que, con respecto a lucir un pelo gris natural en los años venideros, planeo dejar que fluya a su modo. Modo por el que tampoco he llegado al punto de comenzar con trucos para camuflarlas, sino que pretendo llevar a la práctica y sin complejo alguno, esa famosa frase de oro “si no puedes contra ellas, únete”, para lucir a full las fifty shades of gray en mis 60s y 70s.
Además, las precanosas estamos de suerte gracias al gran éxito de intervenciones profesionales para lucir el pelo gris a lo que, posteriormente, se unieron cientos de videos tutoriales en YouTube sobre cómo hacerlo homemade. ¿Y ustedes qué dicen? ¿Gray hair, you care?







