
Meghan Markle se luce mezclando estilos clásicos (adaptándose a las reglas de la realeza británica) con toques modernos. Su armario denota su preferencia por las líneas simples, accesorios delicados y una paleta de colores principalmente sólidos.
Este año ha sido recurrente verla en tonalidades de verde (oscuro y oliva), beige, azul marino y blanco, con algunas excepciones en rojo, amarillo y celeste. ¿Estampados? Pocos, pero cuando los usa da siempre en el clavo, como con el vestido verde floreado de la marca británica Self -Portrait que causó sensación durante la gira real en octubre de este año.
Meghan es fan del escote barco y los cuellos redondeados, la falda lápiz (la de Givenchy con bolsillos falsos a los lados o la de Greta Constantine con un volante abajo) y los vestidos midi, casi siempre sin manga, tipo trench, envolventes y camiseros han sido sus preferidos.
Aunque el principal encanto de la duquesa ha sido la capacidad de adaptar el protocolo a su propio estilo, marcando tendencia, a la vez que cumple las normas Reales. Estaremos atentas a las propuestas de fin de año y, sobre todo, a sus looks maternales del 2019.


