Hace un tiempo la ropa deportiva buscaba verse bien fuera del gimnasio. Hoy se usa en la calle, en viajes, en panoramas, y muchas veces sin siquiera pasar por él.
El cambio se nota sobre todo en los accesorios. Más que complementar, hoy ayudan a armar el look completo.
Balletcore
Los chalequitos cruzados, típicos del ballet, dejaron de ser exclusivos de esa disciplina. Hoy aparecen en distintos deportes, desde pilates hasta entrenamientos más funcionales, como una capa liviana que suma abrigo sin incomodar.
Esta estética se ha ido instalando en distintos escenarios, integrándose de forma natural a la ropa deportiva. No se trata de vestirse como bailarina, sino de sumar ciertas prendas que funcionan bien tanto para entrenar como para el día a día.
Es una tendencia que marcas como LGND Brand están proponiendo, incorporando estas siluetas dentro de sus colecciones.



El bolso: más tote que gym
El bolso deportivo clásico queda atrás. En su lugar aparecen formatos más simples, tipo tote bag, que sirven para todo.
Son amplios, cómodos y fáciles de combinar. Funcionan igual para llevar ropa de entrenamiento, un computador o cosas del día a día, la idea es que no parezca como un accesorio único de gimnasio.



Jockeys y calcetines
Hay accesorios básicos que están tomando más protagonismo.
Los jockeys ya no se limitan a lo deportivo. Se usan con ropa más estructurada y ayudan a relajar el look sin hacerlo demasiado informal.
Lo mismo pasa con los calcetines. Se empiezan a mostrar más, generalmente altos, y se combinan con zapatillas o incluso con otro tipo de zapatos.
Son detalles simples, pero cambian cómo se ve el conjunto completo.



Más que tendencia
Más que hablar de piezas específicas, lo que se está viendo es una forma distinta de vestirse.
La ropa y los accesorios deportivos ya no dependen del contexto. Se mezclan con prendas de uso diario y pasan a ser parte natural del clóset.
