Uno de los temas que más rondan nuestra cabeza, literalmente, es el del cuero cabelludo graso. Lo primero aquí, es romper con el mito de que “un cabello graso no se puede tratar”. Falso.
Intentando acabar con el tema de la grasitud del pelo, lo primero que muchas hemos hecho es optar por lavar el cabello lo más seguido posible. Error. Lo importante no es la cantidad, sino, la calidad del cuidado y lavado. Utilizar un baño específico, que calme y alivie las glándulas sebáceas permitirá que el cuero cabelludo respire.
En terminos más específicos, este cuidado, y sobre todo si se realiza de manera mensual, ayuda a regular la producción de sebum, la secresión natural del cuero cabelludo que lo protege de agresiones externas, el quiebre y la erosión. Cuando el ambiente está muy contaminado, ya sea por excesos de productos utilizados, como también incluso debido a la contaminación del aire y/o por la acción de los rayos UV, la contribución a la grasitud se incrementa.
Bottom line: no laves tu pelo demasiado seguido. Energía perdida.
Bonus tip I: incorpora la mascarilla de arcilla, enriquecida con caolina, que limpia profundamente el cuero cabelludo y elimina todas las impurezas.
Bonus tip II: ¿ eres lo que comes? Tu pelo también. Evita el exceso de frituras e incorpora a tu dieta carbohidratos complejos, los cuales se encuentran en frutas y verduras.


